Una pasarela de personajes

Foto: Naria Caamaño

A todas partes a que voy, no importa qué país o con quién hablo, la respuesta a Anti-Karaoke casi siempre es la misma: “Vaya evento más delirante, divertido, y pasado de vueltas!” Seguido por: “Hay karaokes en todas partes, pero no hay nada como Anti-Karaoke.”

Qué es el secreto?

Creo que es muy sencillo: Anti-Karaoke te da permiso ser tú mismo. “Tú mismo” siendo un término de definición vaga. Quizás la mejor manera de explicarlo sería así: Anti-Karaoke te da permiso ser lo que quieres ser. Esto podría ser otro aspecto de tí misma; quizás una versión más atrevida, colorida, escandalosa de ti; pero la clave es, sigue siendo tú. Si lo tienes dentro, es parte de ti. Eres tú.

Añade luces, música, micros, un público guay que te adora, y voilá: tienes Anti-Karaoke. Pero no es nada sin todas los fascinantes personajes que pisan su escenario noche tras noche.

Nunca he pensado en Anti-Karaoke como un mero karaoke. De hecho, nunca lo he pensado como un karaoke para nada. Ya existían muchos karaokes en el mundo, y hemos visto como son. Cumplen su propósito: la gente suben a un escenario, cantan tan bien como puedan para sus amigos, quizás alguien que no figura entre su peña l@ escucha pero probablemente no, quizás alguien aplaude, y al siguiente. Entonces por qué diablos querría ofrecer lo mismo de siempre?

Siempre he pensado en el Anti-Karaoke más como un micro abierto, donde los participantes tienen la libertad a hacer lo que quieran y destacar como quieran. Durante mis muchos años de desarrollo como stand-up comic, había asistido cientos de open mics por todo los U.S.A. Pero mis open mics favoritos eran los de New York City, organizados por personajes épicos como Reverend Jen, chuys asiduos se consistían en una diversidad de gente que nunca había presenciado viviendo en otras ciudades: cómicos, actores, punk rockers, gente sin techo (un tipo vivía en Central Park), trabajadores de la industria del sexo, aparte de los que estaban evidentemente mentalmente enfermos. Una noche nunca se parecía al anterior, y al final, acabamos cuajando en una familia transitoria.

Este es el espíritu que ha profundamente influenciado todo lo que hago, y espero que eso incluye Anti-Karaoke. Creé el Anti siendo una inmigrante en una nueva tierra, antes de encontrar a amigos y mi comunidad creativa con quien colaborar. El Anti no era nada más que otro entre varias ideas creativas mías en esa etapa, pero cogió fuerza en seguida, y casi 10 años y varias generaciones después, sigue tan fuerte como siempre.

Lo que hace el Anti-Karaoke especial, distinto de cualquier karaoke, es la manera en que hace que sus participantes sientan seguros en expresar quienes son: tan grande y extravagante como deseen. No es una competición, no es un show de talento; no hay jueces decidiendo quién gana y quién pierde. Es simplemente un espacio para expresar honestamente quienes somos, o quienes queremos ser, durante unos minutos. El Anti-Karaoke es un reality show sin guión y sin querer. Es una pasarela de personajes. Y eso es más interesante que lo que experimentarás en un karaoke, o incluso en muchos conciertos.

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