La “política” de cantar en A.K.

Foto: Naria Caamaño

Hola, soy Rachel. Llevo tiempo queriendo dirigirme a un par de asuntos sobre el A.K. y por fin voy a por ello.

El Anti empieza a las diez de la noche y va hasta la una, cuando tiene que iniciar la sesión de DJ que siempre viene después. Hasta ahora la apertura de puertas ha sido a las 21:30h., pero ahora, debido a la poca cantidad de gente que viene a esa hora, abrirá a las 22h., empezando este jueves.

Me molaría ofrecer 3 horas completas de Anti-Karaoke, pero sin público, no sólo no hay ambiente — el ambiente que lo hace necesario que sea “el Anti” — no hay show. Vosotros sois el show! Durante tiempo ya, he seguido una política de empezar con poco público para no esperar hasta las 11 de la noche, verdaderamente a coste de la imagen del show la primera hora, pero creo que si esperara a que viniera bastante gente para dar ambiente, el show no empezaría hasta las tantas. Además, no quería “castigar” a los que venían a la hora.

Luego viene un montón de gente a la vez — como ha estado pasando estas últimas noches — y es imposible meterles a todos que se apuntan a cantar. Y me jode. Y a ellos también, probablemente. Pero el show tiene que acabar a la una, sin excepciones. Hay una sesión después y ésa es la realidad.

Lo que os pido es ser conscientes de esos factores, y si, tanto que podáis, venir a la hora de la apertura, que como he dicho será a las 22h. Hay dos motivos: uno, para apoyar el show, y dos, para que podáis cantar.

Ya os explico:

De vez en cuando, alguien me pregunta por cuál es la política de sacar al escenario a los que se apuntan. Es una buena pregunta, porque llevo años luchando contra la mala fama de otra manera de hacerlo, cuando no estaba encargada de esta faceta del show, que solía favorecer a los habituales a coste de los nuevos. La frase “siempre cantan los mismos” es un refrán que siempre me irritaba por la facilona que era, pero tenía su granito de verdad.

Por eso, digo abiertamente que la “política” de sacar a la gente a cantar es según quién viene primero. Él que viene, canta. Es así de simple. Si viene a la hora de apertura y le saco a cantar primero o dos en la noche, y se queda toda la noche y se apunta más veces, y si no sea una noche pegada de gente, le saco de nuevo.

No me malentendáis: sí que juego un poquito con el orden, según canción y la energía/personalidad de quién la canta. Tengo mis trucos para construir una buena y variada forma musical, energética y escénica durante la noche. A pesar de jugar con mucha incertidumbre, debido a que siempre hay nuevos que no conozco de nada. Esto es el riesgo y la diversión de este show.

Lo que no quiero hacer es estancar este show en un trato rancio de “VIPs” a coste a los que ya han aparecido, pagado su entrada, y apuntado para cantar. Por respeto a ellos, y en interés del show.

Uno de los puntos más excitantes del Anti es que siempre vienen gente nueva que se hace fija. Nuevas generaciones, una tras otra. [Aún me río con las quejas de los que venían en 2006, quejándose con la “nueva” generación del invierno de 2007 😉 ]

En fin: hoy el Anti-Karaoke, más que nunca, se dedica a un justo trato de todos. Esto significa que el show premia a los que lo apoyan: los que están allí desde cuando empieza, formando parte del público, animando a los demás cuando canten tanto como apuntándose a cantar.

Ojo: cada uno puede hacer lo que le de la gana, y entiendo que no todos pueden venir a la hora tanto como no todos pueden venir todos los días. Sé que estamos en crisis y hay demasiada gente sin trabajo y sin fondos. El Anti, la sala Sidecar, todas las salas del país, y el ocio no-turístico en general estamos luchando contra todo eso, por nuestra propia supervivencia.

Sólo pido que los que bajan a la sala sobre la medianoche, cuando el show ya está bien en marcha aunque la primera hora ha costado, y ya hay una cola de gente apuntada para cantar, que no vengan con sentido de derecho a cantar cuando sólo queda una hora de show. Puede que quepan, o no. Y aprecio que hayan venido, a la hora que sea. Pero por respeto a los que ya llevan una o dos horas en el Manicomio en el Sótano, tengo que priorizarles a ellos. Es lo justo, verdad?

Espero que los habituales que lleváis años viniendo al Anti entendáis ese punto. Porque nadie sabe más que vosotros por lo que ha pasado este show. Algunos de vosotros realmente lo valoráis y deseáis que siga. Así que sé que comprenderéis, y que daréis vuestro apoyo con estos detalles.

Hay dos clases de antikaraokeanos: los que vienen porque se lo pasan bien, porque lucen o liguen o lo que sea; y los que vienen porque aman lo que representa el show para ellos interiormente. Aprecio a los dos. Pero el segundo es el que apoya, él que matiene vivito y coleando al Anti durante todos estos años, desde 2006.

Entonces me dirijo a los apoyadores: ayudadme a hacer correr la voz sobre el Anti. La fecha de la semana en que está, y la sala en que está. “Los jueves a las 22h. en Sidecar.” Ya está. Es increíble la cantidad de gente que aún tiene en mente que es los sábados, o que está en la sala Apolo!

Ayudadme con cositas sencillas. Por ejemplo, si estáis en Facebook y vais a asistir, dilo en vuestros muros con un enlace al evento. O hablad con vuestros amigos que aún no han estado. Siempre hay flyers amarillos en el mostrador arriba en la puerta y en la mesa de repertorio abajo; coged algunos y repartidlos a amigos o en un par de locales. Es muy fácil y cuesta un minuto hacer pero por cada uno que lo hace, ayuda.

Gracias por vuestra atención a este largo post que a veces acababa sonando como una maestra de colegio.

Y ahora a rockear el jueves a las 22h. ¡Nos vemos, Barnaf*ckers!

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