Anti-Karaoke en Calle 20

Anti-Karaoke en Calle 20

Rachel Arieff

Por Luis Fernández Saurin

Fotos: Guillermo Barbera

<<La idea del karaoke ya es de por sí ridícula, no debe existir, por eso lo que debe existir es el Anti-Kararoke.>>

Anti-Karaoke en Calle 20

Sidecar, la popular sala de la Plaza Reial de Barcelona, está petada. Aunque sea lunes, buena parte de los que están en la cola no podrán entrar. Dentro, la gente se arrebuja en la parte de atrás, iluminada tan sólo por la poca luz que llega desde el escenario: delante, el público se apelotona. Suena un tema de Aerosmith karaokeado por algún émulo de Steven Tyler; la mayoría del público otea el horizonte desde atrás para intentar ver algo de lo que sucede. Algo que, a todas luces, promete.

La temperatura ambiente, elevada ya de por sí, sube muchos grados cuando aparece Rachel Arieff, actriz cómica y creadora del Anti-Karaoke, que ella misma define como una fusión enloquecida entre un concierto de rock, un karaoke underground y un espectáculo de comedia irreverente.

<<¡Hola! –empieza con un español peculiar, pero mejor del que ella cree—, <<es un placer estar otra vez con vosotros en Sidecar, una sala donde no hay que hacerle una mamada a nadie para actuar.>>

Buena presentación para quien –con el público—es la estrella más brillante de la noche, Rachel Arieff, estadounidense y ex aspirante a compositora que dejó la música en la universidad porque <<no tenía talento>> y porque un desorden alimenticio le impedía bailar. Ya en Austin, ciudad que la fascina y donde supera su problema, descubre The Velveeta Room, una sala de comedia; de allí, a Nueva York y al seductor mundo de los teatros alternativos y marginales.

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Un conjunto de experiencias que –junto con la de abrirse paso en las salas de comedia de Los Angeles—convergen ahora de nuevo en el escenario, donde Rachel canta, actúa, dirige el show y presenta a los voluntarios que salen a escena, mientras se ríe de todo, sobre todo de Bush y de EE UU y sus frustraciones sexuales: <<Es que, es un país trastornado. Si eres mujer, te odian; si eres guapa, si eres fea, si eres gorda, delgada… Hay tanto odio porque hay muchas frustración.>>

HAY QUE CREAR LO QUE FALTA.

La pregunta del millón sería cómo nace el Anti-Karaoke, concepto que ve la luz cuando Rachel comienza a echar de menos a disfrutar del karaoke, algo que aquí encuentra <<rancio y aburrido>>, no como en EE UU, donde cantantes y actores van a estos lugares a divertirse. <<Yo siempre he sido de las personas que piensan que, si falta algo, hay que crearlo. Cuando me puse a ello, no tenía el dinero que costaba el equipo y pensé: haré algo casero e imprimiré las letras por Internet. Queríamos hacer algo irreverente, cachondo, participativo. La ideal del karaoke ya es de por sí ridícula, no debe existir, por eso debe existir el antikaraoke>>, explica.

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Vestida con top y falda cortos, tan sexis como horteras, la maestra de esta ceremonia –que además de en Sidecar también se celebra una vez al mes en El Sol de Madrid—escancia Jack Daniel’s en las bocas ávidas del público, que compite para pillar el chorro. Viéndola escanciar el dorado líquido y divertirse, uno busca referentes y no los encuentra, aunque a Rachel le encante Tom Waits, porque es un músico y cómico que cuenta historias: <<En EE UU iba a clubes y me inspiraba en mis colegas todo el tiempo. Aquí me inspiro en Internet, o en el periódico, o hablando con mis vecinos, porque estoy más alejada de las fuentes.>>

Además de esos materiales, Rachel utiliza los que le aporta su propia vida y lo que la rodea. <<No tengo hábitos como el de sentarme en un escritorio y escribir>>. Así, cuaderno y bolígrafo en ristre, pasea por la calle hasta que da con algo que considera <<genial>> y lo anota, aunque sea en la mano. A veces llega el día del show en El Llantiol (un espectáculo de comedia que hace en ese teatro de Barcelona el último jueves de cada mes), y no se me ocurre nada hasta un rato antes>>. Algo que no parece preocupar a esta antidiva, que sabe que la vida siempre sorprende a quien mantiene los ojos bien abiertos.

Pero sus registros no se quedan en Anna Nicole Smith travestida en Louis Armstrong: entre sus caricaturizaciones favoritas también están Britney Spears, Madonna, Sinead O’Connor, una drag queen o, de su propia invención, Butch Martini, un personaje masculino cuyo sexo el público no siempre ubica, pero que siempre acoge de buen grado. Y es que, para Rachel, estar contento no es aburrido: <<Hay gente joven aburrida porque no ha sufrido mucho. Cuanto más vives te das cuenta de que la normalidad está bien. Es agradable, pero a la vez la normalidad no existe, al final siempre se joderá>>.

SE LO PASAN PIPA

Quién también parece divertirse ahora de lo lindo es un anónimo espontáneo que, tras ser anunciado por Rachel, en estos momentos karaokea el Don’t Cry de Guns N’Roses desde un escenario minimalista que, atrás, aloja una mesa con objetos tan variopintos como pelucas, disfraces, sostenes, una guitarra hinchable, etcétera. La gente, como en el concierto más esperado, canta la canción, salta, señala hacia delante con un dedo y se lo pasa pipa. Un público que, como explica Rachel, a menudo repite y entre el que se significan personajes como Dani El Mutante, que acude al show todos los lunes.

El secreto para esta inquieta y psicodélica show-woman es que las cosas tenga vida propia, algo que tiene que ver con sus gustos, que la llevan a apreciar a los humoristas que te cuentan su verdad personal, aunque no sea cierta, que tengan alma. Propiedad que, en este caso, se extiende al Anti-Karaoke: <<Tiene alma y, además, valoramos el rollo personal de la gente que viene. Tratamos de ser cálidos y generosos, de conectar, aunque no siempre puedan cantar todos los que vienen al espectáculo>>. El secreto –en este caso a voces—es dar algo personal, en sus propias palabras, <<difícil de odiar>>.

UNA FIESTA ENTRE AMIGOS

Sin embargo, los comienzos de este nuevo género, que ha jubilado a Luis Aguilé, Nino Bravo, Roberto Carlos y otras estrellas, pasándoles el micro a gente como Alanis Morissette, Weezer, The Ramones, Prince, Motley Crüe, Neneh Cherry, New Order, Beatles, no fueron muy brillantes. <<Le explicamos al dueño lo que queríamos hacer y nos dijo: no entiendo nada, pero lo intentaremos>>. Pero lo que empezó casi como una fiesta entre amigos, tras dos años, unos cuantos flyers y un boca a boca eficaz ha hecho que el Anti-Karaoke, un lunes de mayo tal como hoy, deje a más de doscientas personas en la puerta del local.

Uno de los sucesos de los que Rachel se siente orgullosa es haber compartido taxi con Carmen de Mairena, actriz y freaki televisiva, famosa por sus apariciones en los medios y por las dos salchichas de Frankfurt que lleva sustituyendo a sus labios. La de Mairena esta noche no ha aparecido pero, visto lo visto y por bienvenido que hubiera sido, difícilmente la temperatura hubiera podido hoy subir más en Sidecar.

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